Llega abril, entras a hacer tu declaración anual… y descubres que ese cajón lleno de tickets que guardaste “para deducir” no te sirve de nada. Es una de las sorpresas más comunes y más caras del año, y casi siempre nace de la misma confusión: no todos los gastos se deducen, y el ticket no es lo que el SAT te pide.

En esta guía te explicamos, en palabras simples, qué gastos puedes deducir siendo persona física en 2026, cuánto puedes deducir como máximo, y qué necesitas para que el SAT no te rechace la deducción. Al final vas a saber exactamente qué guardar durante el año para no volver a dejar dinero sobre la mesa.

Lo primero (y lo más importante): el ticket no deduce, la factura sí

Empecemos por donde más gente tropieza. El ticket de compra es solo un comprobante de que pagaste; no es un comprobante fiscal. Para deducir cualquier gasto necesitas su factura, es decir, el CFDI con tus datos fiscales.

Esto significa que puedes tener el ticket perfecto, guardado y en orden, y aun así no poder deducir un solo peso si nunca lo convertiste en factura. Y aquí está la trampa: la mayoría de los comercios te dan un plazo corto para facturar (muchos cierran el mismo mes de la compra). Si lo dejas para “cuando arme mi declaración”, ya se te pasó.

Guárdate esta idea, porque es la que hace la diferencia entre deducir y no deducir: factura tus tickets conforme los generas, no en abril.

¿Qué gastos puedo deducir? Depende de dos cosas

La respuesta corta a “qué puedo deducir” es: depende de tu régimen y del tipo de gasto. Hay dos grandes grupos que la gente suele confundir, así que vamos a separarlos.

1. Deducciones personales (las que casi cualquier persona física puede usar)

Son gastos personales y familiares que la ley te permite restar de tus ingresos en la declaración anual, sin importar a qué te dediques. No tienen que ver con ningún negocio. Estas son las principales:

  • Salud: honorarios médicos, dentales, psicología, nutrición, hospitalización, análisis clínicos y estudios, y lentes ópticos graduados (con un tope propio).
  • Seguros de gastos médicos mayores para ti y tu familia.
  • Colegiaturas desde preescolar hasta bachillerato, en escuelas con validez oficial (RVOE). Cada nivel tiene su propio tope anual.
  • Transporte escolar cuando la escuela lo exige como obligatorio.
  • Intereses reales de tu crédito hipotecario (los de tu casa).
  • Gastos funerarios.
  • Aportaciones voluntarias para tu retiro o a planes personales de retiro.
  • Donativos a instituciones autorizadas por el SAT.

Ojo con lo que no entra aquí: el súper, la ropa, las salidas a restaurantes o la despensa personal no son deducciones personales, por más facturas que juntes. Es el malentendido más común.

2. Gastos de tu actividad o negocio (si tienes actividad empresarial o profesional)

Si además de ser persona física tienes un negocio o das servicios por honorarios en el régimen general, puedes deducir los gastos que sean estrictamente indispensables para generar tus ingresos: insumos, renta del local, servicios, gasolina si tu actividad lo justifica, herramientas de trabajo, etc.

La clave de este grupo es la palabra “indispensable”: el gasto tiene que estar ligado a tu actividad. La comida con un cliente puede caber; la comida del domingo con la familia, no. Y también aquí aplica la regla de oro: sin factura, no hay deducción.

El caso especial: si estás en RESICO

Este punto confunde a muchísima gente, así que ponemos atención. Si tributas en el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), tu ISR se calcula con tasas muy bajas directamente sobre tus ingresos cobrados, sin restar gastos. Es la esencia del régimen: pagas poco, pero no deduces los gastos de tu actividad.

Sobre las deducciones personales (salud, colegiaturas, etc.), el matiz es este:

  • En condiciones normales, RESICO paga mes con mes de forma definitiva y no presenta declaración anual, así que las deducciones personales no bajan tu impuesto.
  • Pero existe una puerta: si presentas la declaración anual de forma voluntaria, sí puedes aplicar tus deducciones personales y, con suerte, generar un saldo a favor que puedes solicitar en devolución.
  • Y si tienes ingresos mixtos (por ejemplo, RESICO más un sueldo), estás obligado a presentar la anual, y ahí tus deducciones personales cuentan contra esos otros ingresos.

En resumen: estés en el régimen que estés, guardar tus facturas nunca está de más. La diferencia la hace tenerlas listas cuando las necesitas.

¿Cuánto puedo deducir como máximo?

Las deducciones personales no son infinitas. La ley pone un tope general: puedes deducir lo que resulte menor entre estas dos cifras:

  • El 15% de tus ingresos totales del año, o
  • 5 UMA anuales (alrededor de $206,000 pesos para el ejercicio 2025; la cifra exacta depende del valor de la UMA del año que declaras).

Se aplica el que sea más bajo de los dos. Además, algunos conceptos tienen topes propios aparte de ese límite general: las colegiaturas tienen un máximo por nivel escolar, los lentes ópticos tienen su propio tope, y las aportaciones al retiro también. La buena noticia es que el simulador del SAT hace ese cálculo por ti y te avisa si te pasas.

Requisitos para que el SAT no te rechace la deducción

Tener la factura es el primer paso, pero no el único. Para que un gasto realmente cuente, revisa que cumpla esto:

  • CFDI a tu nombre, con tu RFC bien escrito, tu código postal correcto y el uso de CFDI adecuado.
  • Pagado por medios electrónicos (tarjeta, transferencia, etc.). Un gasto pagado en efectivo, aunque tenga factura, no es deducible. Este es de los errores que más deducciones tira a la basura.
  • Del ejercicio que estás declarando. Para la anual de 2026 cuentan los gastos hechos durante 2025, no los de después.

El error más caro: dejar los tickets sin facturar

Nota el hilo que conecta todo lo anterior: cada deducción depende de una factura. Y las facturas se pierden por una sola razón: dejamos los tickets amontonados pensando que “luego los facturamos”, hasta que se vence el plazo del comercio y ya no hay vuelta atrás.

Ahí es donde entra ticketito. Le tomas foto a tu ticket, nos lo mandas por WhatsApp, y te regresamos la factura ya timbrada a tu correo, sin que tengas que entrar a ningún portal ni descargar ninguna app. Así, cuando llegue abril, no vas a estar corriendo detrás de facturas que ya no se pueden generar: van a estar todas listas desde el día que compraste.

Facturar a tiempo es, en la práctica, la parte más fácil de asegurar tus deducciones. Y es justo la que casi todos dejan al último.

¿Ya tienes tus tickets del año amontonados?

No esperes a que se venzan los plazos. Mándanos tus tickets por WhatsApp y los convertimos en facturas antes de que pierdas la deducción. Pruébalo gratis por WhatsApp  – tus primeras 3 facturas son gratis.

ticketito celular

Nota importante: Esta guía es información general para ayudarte a entender cómo funcionan las deducciones. No es asesoría fiscal, y cada situación es distinta según tu régimen, tus ingresos y tus obligaciones. Antes de presentar tu declaración, consulta a tu contador para tu caso particular: es quien puede revisar tus números y decirte exactamente qué te conviene.